Kierse acaba de quebrantar el Tratado de los Monstruos otra vez.
No fue del todo culpa suya. El golpe debería haber sido sencillo: robar un brazalete de la reina de las ninfas de su propio palacio. Y luego intercambiar el brazalete por información sobre su pasado. Sin embargo, todo se fue al traste.
Y entonces él apareció para salvarla. Graves. El hechicero. El villano. Un atractivo monstruo envuelto en sombras.
Pero Graves siempre tiene motivos ocultos: quiere que su joven ladrona consiga algo para él. Algo por lo que tendrá que hacer frente a los peores monstruos que existen, incluido su enemigo mortal, el rey Roble.